De nuestro Párroco

Bienvenidos a la catequesis

Queridos padres:

 

Quiero, en primer lugar, presentarme a vosotros como nuevo párroco, saludaros con todo afecto y ponerme a vuestra disposición.

Habéis decidido, unos, comenzar la catequesis de “Iniciación Cristiana” de vuestros hijos, otros, continuarla. De verdad que es una tarea apasionante, un bien enorme para la vida de los niños y para la vuestra. Pues hemos de vivir este tiempo como un don y un regalo que el Señor hace a vuestra familia. Os animo a vivirlo así. No puede ser de otra forma.

Dicho esto, quiero que sepáis que durante este año la catequesis continúa con el mismo método y de la misma manera como venía haciéndose. La falta de espacio, el número de niños y la escasez de catequistas nos obliga a ello, conscientes de que no es lo ideal. Entre todos veremos la manera de poder mejorarlo.

En esta tarea de la Iniciación Cristiana de vuestros hijos vosotros estáis implicados.

Juntos, los padres y catequistas, trabajaremos por el bien de los niños. Nadie puede desentenderse. Por ello, sabéis, que mientras los niños están con los catequistas, los padres estarán formándose, con otro catequista.

Desearía ir conociéndoos personalmente poco a poco a todos y reunirme en pequeños grupos, de vez en cuando, con aquellos que lo deseéis.

Sabéis que los domingos a las 11:30 h tiene lugar la “Misa con las familias” a la que es de desear asistáis todos.

Un abrazo

Pedro Luis Mielgo
Cura párroco

Al servicio del Pueblo de Dios

 “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”.

Permitidme que empiece con estas palabras de la Virgen en este día tan significativo, tan señalado en mi vida y para esta comunidad parroquial, cuando tiene lugar la llegada de su nuevo Párroco. Sí, proclama mi alma la grandeza del Señor. No puedo sino agradecer a Dios todo el bien que me hace, no puedo sino deciros que el Señor ha sido grande conmigo, que me llamó a su servicio y hoy me envía a vosotros, por medio de la Iglesia, a través de nuestro Obispo.

 

Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. Tengo que confesaros, y permitidme que hable hoy con esta confidencialidad, que siento un gran gozo. Desde el momento en que el Obispo me anunció que venía a vosotros, mi corazón ha estado lleno. No he hecho sino pensar en vosotros, rezar por vosotros. Estoy enormemente feliz.

Leer más:Al servicio del Pueblo de Dios